Perdida en una isla de la remota Melanesia, la tribu de los Yaohnanen espera desde hace años la llegada de un Dios que regresará para cubrirles de regalos: el Duque Felipe de Edimburgo. SegĂşn la mitologĂa Yaohnanen, el marido de la Reina de Inglaterra es el hijo de un antiguo espĂritu que habita en las montañas de la isla de Tanna, y reinará sobre los miembros de la tribu a su regreso. Por eso, cada vez que reciben una visita, los nativos exhiben las fotografĂas del prĂncipe Felipe con el mismo fervor con el que un catĂłlico mostrarĂa la imagen de la virgen MarĂa.
A pesar de los miles de kilĂłmetros que separan Londres de este pequeño archipiĂ©lago de la Melanesia, los nativos aseguran que el espĂritu del prĂncipe Felipe se aparece con frecuencia y les habla. “No le podemos ver, – dice el jefe de la tribu - pero podemos escuchar su voz”
Averiguar la manera en que el duque de Edimburgo llegĂł a convertirse en un Dios para estas gentes no es un asunto sencillo. Los antropĂłlogos han determinado que en algĂşn momento de la dĂ©cada de los años 50 las creencias ancestrales de los Yaohnanen se mezclaron con las noticias que los visitantes ingleses traĂan sobre la familia real británica y el choque de culturas dio lugar a una nueva y exĂłtica creencia. TambiĂ©n se habla de la influencia de una visita del propio PrĂncipe a la zona en 1974.
Este tipo de choques culturales son especialmente frecuentes en esta zona del PacĂfico y son conocidas como los “cultos cargo” o “cultos cargamento”. En la misma isla de Tanna existen otros grupos religiosos que esperan la llegada de un personaje conocido como “Jon Frum” o “John From”, un dios que vendrá de los cielos para traer todo tipo de mercancĂas y bienes materiales. El origen se halla en los movimientos de las tropas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial, que aparecieron sĂşbitamente sobre el cielo de la isla arrojando todo tipo de provisiones.
En la mente de los indĂgenas aquellas cajas que caĂan del cielo llenas de comida quedaron fijadas como autĂ©nticos regalos de los dioses, y los aviadores que venĂan con ellas fueron tomados por poderosas divinidades. La historia quedĂł inmortalizada en la figura de "John From", probablemente despuĂ©s de que algĂşn aviador se presentara ante ellos nativos como “John from America”.
Una vez que terminĂł la guerra, los soldados se marcharon por donde habĂan venido y los nativos quedaron sumidos en el desconcierto. Pronto empezaron a encender hogueras y a construir antenas de madera con la esperanza de que los aviones regresaran. En su manera de entender el mundo, si repetĂan exactamente lo que habĂan visto hacer a aquellos dioses venidos de los cielos, pronto llegarĂan nuevos aviones y barcos que llenarĂan su isla de regalos.
Por toda la Melanesia, desde Nueva Guinea Papua hasta las islas SalomĂłn, docenas de comunidades sin contacto entre sĂ y con lenguas muy diferentes, desarrollaron los mismos extraños rituales. AquĂ y allá los indĂgenas construĂan aviones de bambĂş, encendĂan fogatas para atraer a los aviones y hacĂan señales con antorchas como habĂan visto hacerlas a los soldados. Los antropĂłlogos llegaron a mostrar su preocupaciĂłn ante el hecho de que comunidades enteras habĂan dejado de trabajar con la esperanza de que la ayuda divina solucionara sus necesidades.
Hoy dĂa, los seguidores de Jon Frum se siguen reuniendo en la isla de Tanna cada 15 de febrero para celebrar su particular ritual: un grupo de supuestos “soldados” desfila con sus fusiles de palo y la palabra USA trazada sobre su pecho. A continuaciĂłn izan puntualmente la bandera estadounidense y realizan una serie de cánticos rituales con la esperanza de que Dios vuelva a lanzar sobre ellos su preciado “cargamento”.


Vaya, pobre gente...
Saludos
Hombre no se hasta q punto me reiria de la religion de esta gente.. di tu q los aviones y el principe de Edimburgo por lo menos existen....