A partir de 1930, un equipo de ingenieros comenzó a experimentar con modelos a escala con el fin de mejorar la resistencia de los barcos. No sería hasta la IIGM, con la introducción de armas más sofisticadas, cuando los científicos comprobaron que no era necesario un impacto directo para crear graves daños en el casco de los buques. Como resultado, se intensificó la investigación y en diciembre de 1946 se creó la Underwater Explosions Research Division (UERD) en la base naval de Norfolk, en Virginia. Fue este departamento el que realizó numerosas pruebas con barcos reales, haciendo detonar grandes cargas explosivas para ver el efecto sobre sus estructuras.
A aquellos años pertenecen estas fotografías y este espectacular vídeo, que nadie se debe perder:



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