Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.
Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...
Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso.

3 comentarios
Rima LII Gustavo Adolfo Becquer 24 may 2009 | 08:50
Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!
Nube de tempestad que rompe el rayo
y en fuego ornáis las sangrientas orlas,
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!.
Llevadme, por piedad, a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!.
Leopoldo María Panero 24 may 2009 | 08:59
Esta sonrisa que me llega como el poniente que se aplasta contra mi carne que hasta entonces sentia solo calor o frio, esta musica quemada o mariposa debil como el aire
que quisiera tan solo un alfiler para evitar su caida ahora, cuando el reloj avanza sin horizonte o luna sin viento sin bandera, esta tristeza o frio.
No llames a mi puerta deja que el viento se lleve tus labios, este cadaver que todavia guarda el calor de nuestros besos, dejadme contemplar el mundo en una lagrima.
Ven despacio hacia mi luna de dientes caidos
Dejame entrar en la cueva submarina, atras quedan las formas que se suceden sin dejar
huella, todo lo que pasa y se deshace dejando tan solo un humo blanco, atras quedan los sueños que hoy son solo hielo o piedra, agua dulce como un beso desde el otro lado del horizonte.
Pajaros palidos en jaulas de oro.
Rima LXVI Gustavo Adolfo Becquer 28 may 2009 | 01:23
¿De dónde vengo?.. El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.
¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.
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